El Riesgo: origen y esencia del Seguro

El Riesgo: origen y esencia del Seguro

El Riesgo: origen y esencia del Seguro 150 150 Canal Asegurador

El riesgo es el origen y la razón de ser en cualquier operación de seguros y, en el momento en el que deje de existir el riesgo, el seguro también lo hará.

¿Por qué existen los seguros? La respuesta es simple: estamos rodeados de elementos y circunstancias que pueden suponer un peligro para nosotros, desde muchos puntos de vista diferentes: nuestra salud e integridad física, nuestras posesiones, nuestras actividades, nuestra familia, .. Un seguro nos ayuda a disminuir o evitar esa sensación de inseguridad que nos provoca el entorno, y a minimizar las consecuencias de cualquier siniestro que nos afecte. Nos da tranquilidad y protección ante los riesgos que nos acechan.

Riesgo-rayo-arbol¿A qué nos referimos al hablar de riesgo en la práctica? Desde un punto de vista técnico podemos definir el riesgo como aquel suceso que pudiera ocurrir en el futuro, independiente de la voluntad del asegurado, incierto en cuanto a su posible acaecimiento y que si llegara a producirse acarrearía unas consecuencias económicas desfavorables. Esto quiere decir que:

  • Para que se de la existencia del riesgo es necesario que el suceso temido pueda suceder y además desconozcamos sus probabilidades y características. Por ejemplo, ser abducidos por un extratarrestre parece un suceso poco probable, al menos en España (no es así en EEUU), pero tener un accidente con nuestro coche sí nos puede ocurrir en alguna ocasión, tal vez hoy, dentro de seis meses, o de dos años, pudiendo conllevar diferentes niveles de gravedad.
  • Para la existencia del riesgo es necesario que la persona amenazada por el mismo no realice intencionadamente el hecho temido, produciéndose éste de forma ajena a su voluntad, aunque pueda ser el causante él mismo. Hablamos de azar y nos referimos a que si tenemos un accidente de tráfico en el que, además, no llevábamos puesto el cinturón de seguridad, las consecuencias del mismo se deberán en gran medida a nuestra irresponsabilidad y no sólo al azar.
  • Es obligado, para hablar de riesgo, que el suceso, en caso de ocurrir, provoque siempre unas consecuencias económicamente desfavorables. Sin posibles pérdidas patrimoniales no estaríamos ante un verdadero riesgo.

Como vemos el riesgo es el auténtico fundamento del contrato de seguro, no sólo al principio del mismo, sino durante toda su vigencia. Sin riesgo no hay seguro.